El ídolo del poder

ESCRITO POR TIFFANY MATTHEW | AUTOR INVITADO
TRADUCIDO POR BENJAMIN KNOTT
SERIE: IDOLATRÍA

REPASO: La idolatría anda rampante en nuestros corazones hoy en día, nos demos cuenta o no. Al fin y al cabo, la idolatría está en la raíz de todos nuestros pecados. La Biblia define la idolatría como aquello que es valorar más a algo o alguien creado que al único ser no creado: Dios.

Matt Carter, pastor de la iglesia The Austin Stone, dijo que hay cuatro ídolos en la raíz de todos nuestros pecados:

PODER, CONTROL, COMODIDAD Y AFIRMACIÓN

Estos son deseos fundamentales en nuestras vidas a las que damos mas valor que a Dios, y que, dados tiempo, se manifiestan en nuestras vidas en cosas como mentiras, pornografía, borrachera y chismes. Afirmaría con toda certeza que cada uno de nosotros lucha con al menos uno de estos cuatro ídolos – si no es como yo, y lucha con todos ellos. De cualquier manera, la única forma de encontrar libertad y sanidad es si primeramente identificamos los ídolos que contemplamos en nuestras vidas. Solo después que hayamos identificado los ídolos que tenemos, podremos reemplazar estos deseos vacíos de nuestros corazones con el Único que puede realmente satisfacernos. El Ídolo de Poder va a ser el primer ídolo que trataremos.

DEFINICIÓN: ESTOY ADORANDO AL ÍDOLO DE PODER SI ENCUENTRO MI VALOR EN MI PODER Y RECONOCIMIENTO. ME DEFINO POR LA INFLUENCIA Y EL IMPACTO QUE TENGO EN LA GENTE QUE ME RODEA.

¿Tu mayor temor es la humillación? ¿Sientes enojo cuando alguien te falta al respeto? ¿Duele cuando otra persona es reconocida por trabajo que realizaste tu? ¿Tu mayor motivación es el impacto que puedes tener en otros?

Si respondiste afirmativamente a cualquiera de esas preguntas, es muy posible que estés idolatrando el Poder.

Aunque hace más de tres años que estudié este tema, solo recientemente me he dado cuenta que yo misma tengo este problema. Nunca he buscado ser el centro de atención, nunca me he obsesionado con obtener un buen trabajo o título, a pesar de que Dios me ha bendecido con ambos. Aun así, recientemente me he dado cuenta lo mucho que me motiva el impacto que tengo en los demás. Estaba aconsejando a un amigo, tratando de compartir las promesas de Dios y combatir las mentiras del diablo, semana tras semana, sin lograr inculcar un cambio en este amigo. Lo intenté semana tras semana, y a mi entender, fracasaba continuamente. Esta realidad me aplastó. Empezó a fallar mi animo y dentro de poco estaba preguntándome incluso que sentido tiene la vida si ni siquiera puedo ayudar a las personas que me rodean.

Es entonces cuando me di cuenta de que me defino a mi misma por medio del impacto que tengo en las personas que me rodean. Todos mis años de trabajo con universitarios, ministerio en la iglesia, amistades y servicio a otros fueron todos para mi misma, para sentirme útil, para ser trascendente.

HABÍA HECHO DEL PODER MI ÍDOLO,
Y NECESITABA ARREPENTIRME DE ELLO.

Confesión y transformación son dos requisitos del arrepentimiento. Empecé a orar inmediatamente que basara mi identidad en la presencia de Dios en mi vida y no en mi presencia en las vidas de otros. Empecé a orar por que mi motivación fuera dar a conocer el nombre de Dios por medio de mis acciones, y no mi nombre. Empecé a pedirle a Dios que me abriera los ojos para que dejara de torcer su Gran Comisión en nada mas que una ocasión para crear un impacto en otros. Mateo 23:11-12 se convirtió en mi lema. Es demasiado fácil para alguien que ha sido educado en un entorno cristiano convencer a otros con una humildad falsa… así que empecé a pedirle a Dios que mi humildad fuera verdadera, auténtica y que naciera del deseo de verle a Él exaltado.

Nada ocurre de la noche a la mañana, pero si quieres derrocar el ídolo del poder, recomiendo que analices tus emociones y motivaciones:

  • Sabes que estás recuperando tu salud espiritual cuando te pasan por alto para una posición de influencia y todavía estás feliz porque sabes que eres importante para Dios.
  • Sabes que te estás arrepintiendo de idolatrar al poder cuando alguien se atribuye a si mismo el mérito de tu arduo trabajo, pero reaccionas con gracia en vez de ira.
  • Sirves en nombre de Dios sin ver fruto de tu trabajo, pero estás en paz porque sabes que al final del día, el plan de Dios se llevará a cabo.

Pero el mayor de vosotros será vuestro servidor. Y cualquiera que se ensalce, será humillado, y cualquiera que se humille, será ensalzado. | Mateo 23:11-12


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