El ídolo del control

ESCRITO POR TIFFANY MATTHEW | AUTOR INVITADO
TRADUCIDO POR BENJAMIN KNOTT
SERIE: IDOLATRÍA | EL IDOLO DEL PODER

REPASO: La idolatría anda rampante en nuestros corazones hoy en día, nos demos cuenta o no. Al fin y al cabo, la idolatría está en la raíz de todos nuestros pecados. La Biblia define la idolatría como aquello que es valorar más a algo o alguien creado que al único ser no creado: Dios. Al analizar nuestro pecado, llegamos a la conclusión de que existen cuatro ídolos principales:

PODER, CONTROL, COMODIDAD Y APROBACIÓN

Al instante en que oí que el control es uno de los cuatro ídolos principales, supe que era culpable. Estar en control es algo con lo que había luchado desde mi niñez – desde estar estresada si llegaba tarde a uno de mis compromisos hasta ser incapaz de adaptarme cuando las cosas no encajaban como yo quería.

DEFINICIÓN: SOLAMENTE SOY FELIZ CUANDO LAS COSAS OCURREN DE ACUERDO A MIS PLANES E IDEAS.

¿Has caído en depresión al suspender un examen porque ponía en jaque tus aspiraciones académicas? ¿Has estado enojado o atemorizado cuando las cosas no van exactamente como planeaste? Como padre/madre ¿te has obsesionado cuando has visto una amenaza al futuro de tus hijos? Como esposa ¿te cuesta permitir que tu esposo lidere la familia? Como creyente ¿vives en tensión porque rehúsas someterte a la autoridad de tus padres o el liderazgo de la iglesia? Yo tendría que responder “sí” a casi todas esas preguntas porque adoro el ídolo de Control.

A menudo, este ídolo se disfraza en la habilidad de estar encima de todo, de ser una persona organizada. Pero ten por cierto que si la falta de organización y de consistencia en tu vida te sustrae el gozo o te hace cuestionar la soberanía de Dios, luchas con el culto al ídolo de Control.

Mi trabajo con alumnos universitarios durante los últimos par de años me ha abierto los ojos a la presencia e influencia del ídolo de Control. He visto desmoronarse a alumno tras alumno al ver que han suspendido una clase, o no han tenido suficiente nota para matricularse en la escuela de medicina, o han tenido que cambiar su especialidad. Casi siempre, estas crisis ocurren porque vivían para alcanzar una meta, tenían un plan, una agenda, y ahora todo se ve comprometido por un contratiempo.

No es fácil confiar en Dios en medio de estos momentos de fracaso, pero una cosa he aprendido de mis propias experiencias y las historias de otros, Dios esta en control – aún cuando todos nuestros planes se están desmoronando delante de nuestros ojos.

Intentamos tan desesperadamente controlar todos los aspectos de nuestras vidas, y no nos damos cuenta de que en realidad, lo único que realmente podemos controlar es…

NADA.

Ni siquiera podemos controlar nuestras emociones – así que ¿por qué agotarnos intentando controlar cosas que tan solamente Dios puede dominar?

Yo estoy en la edad en que todas las madres, todos los amigos, toda la familia extendida que apenas conoces, te preguntan,

“¿CUÁNDO VAS A CASARTE?”

En mi cultura sudasiática, es muy fácil obsesionarte con el futuro porque nos enseñan que a cierta edad, tenemos que estar en una fase concreta de nuestras vidas. Y el controlador maniático que tengo dentro propaga la mentira de que se me está acabando el tiempo, que necesito urgentemente hacer algo para que las cosas se muevan, y que necesito comprometer principios buenos para alcanzar la meta a tiempo. Pero eso no es lo que Dios quiere de mi. Mateo 6:31-33 me recuerda que Dios sabe exactamente lo que necesito y cuando lo necesito. La Biblia es prueba de que el tiempo de Dios es perfecto (Gálatas 4:4; Eclesiastés 3:11).

Así que, mientras estoy en el proceso de desterrar este ídolo de Control de mi vida, pido a Dios cada día que me ayude a confiar en su plan bueno y perfecto – aún cuando no tenga ni idea de lo que es. Le pido que aún cuando las cosas no vayan como yo he planeado, mi gozo fluya de la salvación que disfruto y no dependa de mis circunstancias. Le pido que cuando me vea cercado de “fracasos”, pueda ver la oportunidad de comunicar a otros la gracia de Dios.

El arrepentimiento toma diferentes formas en la vida de cada persona, pero aquí hay un par de indicadores de que estás desterrando al ídolo de Control:

Cuando la vida se vuelve caótica, no te domina el temor.

Tu agenda ya no es tu dios, sino que Dios está en control de tus planes y confías en Su plan en CADA aspecto de tu vida (estudios, trabajo, relaciones y familia).

La libertad completa del ídolo de Control se evidencia cuando tu experiencia refleja lo que dice Proverbios 3:5-6:

Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas.


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